Casa de los Leones.

Hace muchos años en regulación en Cuba estipulaba que solo las residencias diplomáticas o consulares podían tener en sus áreas estatuas que representaran leones. Aunque la autenticidad de este documento pueda ser dudosa muy pocos se aventuraron a colocar esculturas de este tipo en sus casas. Durante décadas solo el Consulado Inglés se acogió a esta regulación y gracias a esto hay todavía en Cienfuegos una casa con leones.

Mas que “una casa con leones” es la Casa de los Leones, porque ya está reconocida nacionalmente así.

Casa de los Leones

Para todos es llamativa esa morada ubicada en el Prado, entre las avenidas Santa Cruz y Santa Elena, con sus dos leones de hierro fundido custodiando la entrada y su portal a más de 4 metros de altura sobre la calle. Muchos caminantes se fijan en la fachada y algún que otro curioso se asoma por la puerta para ver su interior. Otros, más atrevidos, entran y se fijan en todo.

Pero ya la Casa de los Leones, la otrora residencia del Cónsul inglés, no es la casa señorial de antaño. Hoy es la vivienda de una familia de zapateros remendones.

El origen de esta casa es bastante lejano. En el libro “Memoria Histórica” de Rosseau y Díaz de Villegas, se alude a que la construcción debe de haberse iniciado antes de 1862. En ese mismo documento se consigna que entre 1868 y 1870 fue sede de la Sociedad Filarmónica, luego del Casino Español y el 5 de julio de 1870 el Casino de Artesanos se estableció en esa casa, que también fuera en otros tiempos la residencia de la familia de José Antonio Capote.

En 1871 se le agregaron otras dependencias a la casa principal, que contaba ya con una fachada de alto puntal y 7 columnas toscazas, elementos distintivos que le aportan elegancia y señorío.

Después de llamarse Casino (o Círculo) de los Artesanos fue sede del Liceo Artístico y Literario y más tarde Casa de los Gobernadores, al servir como residencia a los gobernantes de la villa.

Por sus salones pasaron ricos ciudadanos, damas de sociedad, los miembros del Consulado Inglés de Cienfuegos y otras grandes figuras de la Isla. Con el tiempo el destino de la Casa de los Leones cambió.

En todo ese tiempo la residencia fue deteriorándose poco a poco. Los pisos perdieron su brillo habitual. Las molduras de yeso y pinturas de oro se resquebrajaron. Todo el interior de la casa perdió su esplendor y elegancia, menos los leones de hierro fundido que distinguen la casa.

Casa de los Leones

Los salones que hace décadas servían para recibir a las más poderosas personalidades, hoy se utilizan para guardar zapatos rotos o remendados. El patio que servía para las conversaciones más privadas ahora tiene una máquina de coser, una mata de guayaba y un perro de raza indefinida.

Durante el tiempo que allí vivieron los Cónsules de Inglaterra la Casa de los Leones tuvo gran relevancia. El Consulado administraba la Oficina del Cable Submarino, que unía la ciudad de Cienfuegos con Batabanó, Santiago de Cuba, Estados Unidos y desde allí cruzaba el Atlántico hasta Europa. Esa era la vía de comunicación más segura y rápida con el Viejo Continente y Norteamérica. Tal fue su importancia que durante la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana las tropas del Gigante del Norte atacaron Cienfuegos solo para cortar ese cable en Cayo Carenas y apoderarse del puerto.

A pesar de la historia que atesora esta casa, hoy la realidad le ha dado la espalda. Es cierto que es reconocida como una de las reliquias del patrimonio local, pero poco a poco se ha deteriorado y muchas de las particularidades que la distinguían solo se ven en revistas de época o se leen en libros de historia local. Los actuales inquilinos no han cuidado la casa como deberían o no han tenido recursos para hacerlo, pero la verdad es que apenas queda algo de la residencia señorial de antaño, que alojó en sus alcobas a Gobernadores y Cónsules y hoy es la casa de una familia de zapateros remendones.